“Chile, otro país del cómic”: La muestra en Francia de trabajos, autores y obras literarias nacionales

Entre el 12 y 22 de enero se llevó a cabo la campaña de promoción “Chile, otro país del cómic”, el cual se realizó en librerías independientes.

Durante diez días, los aficionados al cómic, los fans de Chile o simplemente los curiosos pudieron participar en un nutrido programa de actos, sesiones de firmas, conferencias, mesas redondas y encuentros con los autores, a través de la campaña “Chile, otro país del cómic. 

Fue una oportunidad para descubrir una veintena de obras inspiradas en Chile o firmadas por autores chilenos de renombre como Félix Vega, Kote Carvajal, Gabriel Ibarra, Rodrigo Elgueta, Carlos Reyes y Alberto Montt. 

También hubo muchas sorpresas para los lectores como dibujos originales, firma de libros, presentación de ediciones limitadas y otros regalos para asistentes y también para los que siguieron la campaña por Redes Sociales. 

“Esta campaña se realizó para promover títulos publicados por editoriales francesas, logro que se debe a la presencia de Chile en el festival Internacional de la Historieta de Angoulema desde el 2017 y que ha permitido la venta de derechos de obras chilenas tanto en Francia como en mercados de todo el mundo, así como la participación de empresas nacionales en eventos como el Lyon Comics Festival. Esta campaña representa una nueva etapa, pues nos acerca al público final en Francia vía eventos y concursos mediante una alianza con una red de 120 librerías”, señala Ignacio Morandé, director comercial de ProChile Francia.

Chile y Francia, una conexión histórica en el ámbito del cómic

Chile ha desarrollado mucho su industria del cómic en los últimos años. Pero, de hecho, la ilustración y la novela gráfica chilena existe, en gran parte, gracias a las influencias de sus homólogos franceses. 

La historieta franco-belga fue introducida en Chile en el siglo XX por las revistas El Peneca (1908 – 1960) y Mampato (1968 – 1978), que fueron las primeras en publicar historietas. Los jóvenes lectores chilenos pudieron descubrir Clorofila, Pif le chien, Astérix, Tintín y Les aventures du Bernard Prince, que procedían de revistas francesas como Vaillant y Pilote, y belgas como Tintín y Spirou, y fueron adaptadas y traducidas por equipos locales.

Este interés por el cómic franco-belga creció con el dibujante chileno Themo Lobos que, tras ser invitado al Festival del Cómic de Angoulema en 1987, abrió la puerta a nuevas generaciones de autores chilenos. Hoy en día, la conexión entre ambos países continúa y se expande. 

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