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A considerar durante la pandemia: consejos para llevar mejor tu plan de régimen

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OMS), un 60% de la población chilena padece un exceso de peso, sea este sobrepeso u obesidad. Este hecho no es ninguna novedad, puesto que las Metas Sanitarias 2011-2020 estipularon controlar la propagación de enfermedades crónicas no transmisibles, así como la promoción de estilos de vida saludable.

A pesar de esto, la respuesta al creciente aumento de peso parece indicar que algo falla en la adherencia a estos hábitos saludables sobre los que tanto se trata de hacer hincapié.

Las indicaciones de la OMS parecen dejarlo claro: es preciso llevar a cabo una dieta saludable, caminar alrededor de 10000 pasos diarios y realizar actividad física moderada durante unos 150 minutos semanales. Sin embargo, algo parece escaparse en esa fórmula y ese algo parece ser el contexto en el que nos hallamos insertos. Lo que nadie parece notar es que el ambiente juega un papel fundamental ya no solo en la puesta en marcha del estilo de vida saludable, sino, además, en el mantenimiento de este a largo plazo. 
Persona midiéndose la cintura con cinta métrica

 

Obviando por un momento las innegables contribuciones de la genética y de los efectos provocados por determinadas sustancias contenidas en las comidas pre-procesadas, existen evidencias que muestran una relación causal entre la motivación y los objetivos de pérdida de peso. Chris Spearman PhD., explica cómo en función de los niveles de grasa y del estado de salud, la inclusión de cheat meals cada cierto tiempo suponen un amplio beneficio para las personas que intentan restringir su dieta a una libre de productos inadecuados para la salud.

En este sentido, el cheat meal consiste en programar un día concreto en el que se va a consumir un alimento “prohibido”. Esto supone una recompensa por los esfuerzos realizados para comer sano, mientras que, paralelamente, modifica los niveles de leptina, lo cual ha mostrado ser positivo para las personas con exceso de peso resistentes a la leptina, puesto que la regulación de esta hormona ayuda a regula el hambre y el apetito.

Como consecuencia, una persona que diariamente cumpla sus objetivos de salud y cada cierto tiempo pida una pizza para almorzar con sus compañeros de trabajo a Domino’s Pizza tendrá más posibilidades de éxito para tener un peso y una salud saludable que una persona que se fuerza a no comer jamás comida rápida o pre-procesada. Frente a los bombardeos de publicidad, la presión social y el gran acceso a suministros poco saludables, esa persona, que muy probablemente haya desarrollado una mayor ansiedad al reprimir sus deseos, terminaría teniendo una recaída en hábito insalubres, lo que llevaría a bucles y relaciones desadaptativas con los alimentos.

Los nutricionistas recalcan que no es adaptativo sentir miedo por la comida, sino que lo adecuado es aprender a convivir con ella y ser capaz de planificar una dieta equilibrada y variada abierta al mundo en el que vivimos.

 

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