Emprendedoras usan hojas de choclo para crear artesanía sustentable

Una madre y su hija crean piezas de arte y decoración con las hojas del maíz que recogen de las ferias libres.

 Cuando Ana Carolina Segura junto a su madre Sandra Viteri decidieron emprender en el verano de 2018, lo hicieron siempre con convicción y pensando en grande. La idea nació cuando ambas trabajaban en ferias libres, pero los ingresos eran inconstantes y muchas veces inexistentes. Ana Carolina se acordó que desarrolló un proyecto escolar de muñecas hechas de hojas de choclo, artesanías que además son una tradición familiar de origen ecuatoriano.

“Es así como con mi mamá comenzamos a recoger las hojas de choclo de las ferias y nos pusimos a hacer unos arreglos básicos y unas flores de arroz. Fui de ambulante a vender nuestras artesanías en una caja y el primer día lo vendí todo”, cuenta Ana Carolina. Fue ahí cuando decidieron que esto no sólo era algo momentáneo, sino que era un emprendimiento que les permitiría independizarse y cumplir sus sueños.

Ese mismo año, Ana Carolina ingresó a AIEP a estudiar Ingeniería en Administración de Empresa motivada porque “Carolina Flowers”, su emprendimiento, se convirtiera en un negocio rentable y sustentable. “Todo lo que he aprendido en el Instituto lo voy aplicando. Soy muy buena para captar ideas y esta carrera me ha permitido hacer crecer el negocio de forma organizada”, explica.

Hoy, “Carolina Flowers” ha masificado su cartera de productos realizando piezas de artes y de decoración a partir de desechos orgánicos, las que distribuyen a todo Chile. “La producción aún la hacemos con mi mamá, pero el crecimiento del negocio nos ha permitido contratar otras mujeres, como nuestras vecinas, para hacer la selección de hojas o atender los stands de ventas en ferias”, señala Ana Carolina.

Hace poco, recibió el premio YANCHILE 2021, programa de apoyo a emprendedores sociales de la Universidad Andrés Bello y el Instituto Profesional AIEP a través del cual cada año se reconoce el trabajo en Chile de varios emprendedores sociales jóvenes en beneficio de su comunidad.

En Chile, un 32,5% de los emprendimientos son impulsados por mujeres, según un estudio de la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH). Una cifra aún baja, pero que se vio incrementada en 2020 producto de la pandemia. Esto debido a que una de cada cinco mujeres perdió su empleo durante esta crisis sanitaria y generaron emprendimientos como una medida de generar ingresos.

Ana Carolina asegura que ser mujer no ha sido un obstáculo para emprender, pero sí ha sentido algo de resistencia por su origen extranjero (ella es chilena, pero su mamá ecuatoriana).

“No obstante, una va aprendiendo de los obstáculos del camino”, comenta y agrega que “para ser grande, hay que estudiar. Ese es el principal consejo que les doy a las emprendedoras”. De hecho, su proyecto de defensa de titulación la está haciendo sobre “Carolina Flowers” que sin duda le servirá para continuar expandiendo esta creativa empresa.

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