Fibraox: emprendimiento usa biorrefinería para crear productos a partir de fruta desechada

La startup de alimentos saludables busca patentar su tecnología en Estados Unidos y China para expandirse a varios países.
Marcelo Poblete, creador de Fibraox

La startup de alimentos saludables busca patentar su tecnología en Estados Unidos y China para expandirse a varios países. De momento tienen su base central en Lontué, a la espera de levantar capital en el primer semestre de 2023 gracias a su producto alto en fibra dietética y fitoesteroles.

Chile, en cuanto a sus productos, es reconocido mundialmente por su cobre, sus pescados y su fruta. Esta última es especialmente importante por la gran cantidad de trabajo y negocios que crea, con agricultores y packings en todo el país. Pero tiene dos caras: la fruta grande, simétrica y reluciente que termina en vitrinas de supermercados en el extranjero; y la fruta pequeña, levemente golpeada, deforme, aunque igual de rica, que termina en la basura por no poder ser comercializada.

Mauricio Poblete, gestor tecnológico en universidades del Maule, convivía a diario con empresarios y agricultores de la zona. Al preguntar sobre su mayor dolor de cabeza, según cuenta a Entreprenerd, casi al unísono le decían: “Mauricio, es que mucha fruta se pierde, termina en la basura”.

Ese “dolor” provocó en el emprendedor el deseo de crear Innovagreen, una empresa que pudiera aprovechar la fruta discriminada por los criterios de selección y reducir a cero el desecho frutícola. “Mi idea era crear un sistema capaz de aprovechar toda esa fruta, sin generar nuevos residuos. Finalmente llegué a un proceso que crea un producto único en el mundo, una fibra dietética ultra concentrada”.

La invención de Mauricio, según detalla, es un nuevo proceso de refinería, que mezcla métodos tradicionales junto a innovaciones (no especificadas, por tema de patente) para aprovechar prácticamente toda la fruta. Decimos casi, porque en estricto rigor lo único que se separa son las pepas.

Trabajo en el laboratorio de Innovagreen.

“Lo primero que hacemos se tomar la fruta, se lava, se muele y se prensan. De allí obtenemos el jugo, la pula y la piel, para luego introducir la tecnología, que se basa en aplicar biorrefinería para sacar compuestos que no nos interesan, como azúcares y grasas. Al hacer este proceso, la pulpa y la piel se concentran y los compuestos nutricionales se mantienen viables. Es más, el resultado es sobre un 74% de fibra dietética, y no hemos encontrado otro producto en el mundo que se parezca”, sostiene el fundador de Innovagreen.

Con el producto en mano, Mauricio salió a ofrecerlo. En un principio, recuerda que ciertos negocios no entendían el producto, ni como se conseguía ni cuál era su aporte. Además, el nombre Innovagreen no lo convencía para el alimento final, por lo que terminó bautizándolo como Fibraox.

Entre risas, y a modo de broma no tan broma, el emprendedor cuenta que su primer ‘conejillo de Indias’ fue su madre. “En nuestros primeros estudios con el producto ya terminado, con ensayos en animales y muestras que enviamos a España, descubrimos que nuestro concentrado bajaba el colesterol. Ahí le comencé a dar muestras a mi mamá, que siempre lo tenía alto, y si bien lo confirmó, lo que más destacó era que le servía para ir al baño”, recuerda.

De allí en más, nuevos análisis arrojaron las altas concentraciones de fibra dietética, antioxidantes y fitoesteroles (compuestos que reducen la absorción de colesterol en el intestino), las tres claves que hoy se venden en dos tipos de productos: suplemento alimenticio y jugos naturales.

Por estos días, Fibraox se vende vía ecommerce y en comercios físicos en Iquique, Santiago, San Fernando, Curicó, Talca, Parral y Concepción. Para 2023, sin embargo tienen metas más ambiciosas: llegar al extranjero, levantar capital y patentar su tecnología de biorrefinería en Chile, Estados Unidos y China.

Según el fundador, ya hay conversaciones para exportar su producto en Perú, Colombia y Paraguay. A su vez, el ingreso de la patente en China y Estados Unidos es estratégico para el levantamiento de capital que esperan cerrar durante el primer semestre de 2023.

De momento trabajan con manzanas y peras, pero el equipo trabaja en Lontué para desarrollar nuevos productos -siempre con la premisa de procesos que no alteren la matriz nutricional de la fruta- y potenciando su tecnología. “En el mundo hay otra tecnología, conocida como liofilización, para hacer otro tipo similar de secado, pero el problema es que las máquinas son demasiado caras y el uso de energía es demasiado intensa para colocarla en cualquier lugar. Un kilo de manzana liofilizada, por ejemplo, es demasiado cara. Ahí está el diferencial en nuestro proceso, sumado al resultado con altas concentraciones de nutrientes”.

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