La ciberseguridad en tiempos de guerra: “Ya no es un lujo, sino una necesidad”

Por: Luis Montenegro, CTO Camel Secure.

El año 2021 fue desafiante en cuanto a la ciberseguridad. Apalancado por la consolidación del teletrabajo y otras formas de producción a distancia, los casos de ciberataques se multiplicaron también en creatividad y espacios. Y este 2022 nos enfrenta a un escenario donde todos estamos expuestos, desde los consumidores hasta las grandes compañías.

Luis Montenegro, CTO Camel Secure.

Mientras los ataques “next gen” – (implementación del 5G; uso de dispositivos de IoT; IA o Machine Learning) a la cadena de suministros aumentaron 420% durante todo el año 2020,  un 63% de las intrusiones maliciosas en redes son resultado de datos de autenticación -nombres de usuario y contraseñas- que han sido comprometidos en otros ciberataques. Además, ocurren más de 4.000 ataques de ransomware por día, lo que según el informe anual X-Force Threat Intelligence Index de IBM Security, un 29% de los ataques en América Latina correspondió  a este tipo; y nada menos que 43% de los ciberataques afectan a pequeños negocios.

Todo empeora con el escenario global pues la situación actual entre Rusia y Ucrania ha demostrado que las entidades gubernamentales son un blanco preferido para los hackers, no solo en el conflicto entre estos dos países pues aprovechando el vuelo también se han visto afectadas entidades en Estados Unidos, China, Reino Unido, entre otros.

De hecho Emotet, un troyano autopropagable, está haciendo de las suyas por el mundo ya que es el malware que registra mayor cantidad de ataques, afectando a más del 5% de las compañías. Y en Chile el escenario es, incluso, un poco más delicado ya que su presencia ha crecido a casi un 6% de las empresas locales., todo esto según cifras del Índice Global de Amenazas del mes pasado entregado por Check Point Research.

Con la digitalización cada vez más consolidada, existen un mayor número de procesos e infraestructura inteligente en una ciudad. Eso los convierte en un blanco atractivo, cada día más amplio, y con un potencial riesgo altísimo pues pueden dejar a una ciudad sin el suministro eléctrico, transporte y/o combustible, forzando el debilitamiento de una comunidad.

El sector agropecuario es otro punto de interés. Con la rápida adopción de la tecnología, para reducir el gasto en mano de obra, el sistema completo se expone al riesgo.  Y si los últimos años nos han enseñado algo es que la cadena de suministro es delicada.

Entonces, si los sistemas no funcionan, el suministro de alimentos para la mayor parte de la población se paraliza. Y ya sabemos cómo eso impacta en una sociedad.

La idea no es despertar el miedo sino anticiparse. Contar con protección para las empresas y servicios en sus áreas de ciberseguridad ya no es un lujo sino una necesidad que podemos enfrentar si le damos la debida importancia y nos ocupamos con tiempo de eso. La industria cuenta con poderosas y eficientes alternativas surgidas incluso en nuestro país que permiten estar preparados para estas situaciones.

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