La Review Reacia: mi lucha para usar la OPPO Band

*Esta nueva entrega de Entreprenerd narra las vicisitudes de un periodista que, por tener el don de explicar bien la cosa tecnológica, se ve obligado a hacer reviews de diversos dispositivos y productos tech de consumo que, en honor a la verdad, no siente propios.

En total he tenido unos cinco relojes de muñeca. Pero como los perritos de la canción de a poco fueron desapareciendo de mi vida. Uno me lo robaron en la micro, otro se cayó al río y así, armando una saga de consumismo y desinterés que terminó cuando perdí un Tag Heuer de incalculable valor. Ahí me dije “nunca más dejo que nadie gaste plata en mi por algo que voy a perder” y suspendí el uso de relojes hasta nuevo aviso. 

Fueron 20 años libres de amarras -literales- en mis manos hasta hace dos semanas. Ok, un mes, que es el período de tiempo que le ha tomado a mi mente enfocarse en 1) usar un reloj inteligente, y 2) analizarlo para escribir un review sobre el dispositivo.

Ni siquiera es la primera vez. Hace casi un año recibí otro de otra marca, para review. Pero me fue tan ajeno el concepto que terminé escondiéndolo en una cajón, como si ese oscuro secreto tech no saliera a flote cada vez que mi editor me recuerda: “David, eres periodista de tecnología. Debes hacer reviews”.

Por eso acá estamos, hablando de la extraña relación entre mi muñeca derecha, yo y la Oppo Band:

Perfil bajo

La OPPO Band y la pulsera que me hizo mi hija. Mi muñeca no tiene espacio para más.

El principal alivio de poder escribir esto es que, a diferencia de otros modelos llenos de materiales inventados por la Nasa y la más avanzada tecnología para medir hasta el crecimiento de las uñas, la OPPO Band es precisa. 

Precisa en tamaño, pues su delgadez la hace ideal para esas muñecas que gustan de respirar. O claro, una pulsera funcional, concepto radicalmente opuesto a los smartwatch que, insisto, colocan todo lo que se puede colocar dentro de un cuadrado de 3 x 3, transformándolo en una especie de cerebro todopoderoso y controlador. 

Si, es genial que la tecnología haga todo eso. Pero como individuo poco dado a los deportes, ¿necesito contar con tanta tech en mi muñeca? No, no lo necesito y por eso lo de la OPPO Band es precisa, ya que entrega información que si bien es muy útil, no es tanta como para desarrollar un tratado sobre cómo mi cuerpo se deteriora a punta de cerveza, buena comida y un par de pichangas a la semana. 

Eso es lo otro. Como juego al arco, no hay banda que me sirva en la cancha, ya que interfiere con el cierre firme de los guantes ad hoc. En ese sentido la OPPO tampoco me sirve para medir el gasto físico durante el sinfín de voladas que ejecuto como guardapalo. Pero a diferencia de modelos de 200 mil pesos, mi banda me la puedo sacar, tirarla al lado del palo y olvidarme el asunto hasta que terminen los 90 minutos. 

Esto tiene que ver con la otra ventaja de la OPPO, y que me protege de eventos similares a celulares quebrados y cargadores dañados: es bastante resistente. Como su tamaño es sutil, las altas probabilidades de dañar por golpearse con una pared disminuyen bastante. Y eso ocurre y la banda no deja marca alguna.

Util sin ahogar

Si uno lista el número de funcionalidades que tienen modelos de smartwatch más poderosos, existe la alta posibilidad de que, salvo que seas un atleta de alto rendimiento, no muchas de ellas te sean útiles, además de no recomendarse su uso médico.

En ese sentido, la OPPO Band mantiene ajustadas dichas funcionalidades, limitándose a la medición del ritmo cardíaco y a los modos de ejercicio, desde correr al aire libre o en trotadora hasta cricket, natación y yoga, midiendo el desempeño del usuario, el número de pasos y si la cuchara aguanta o no la presión.

Es tan pequeña que el cargador tiene la mala costumbre de perderse en la mochila.

Por eso mismo el modo simple, ese que te dice “es hora de que te levantes del asiento y te muevas un poco” es la ayuda sutil que uno requiere para dejar atrás el sedentarismo. 

Claro, si tengo que terminar un review de una banda deportiva quizás no lo haga de inmediato, porque tengo que cumplir una entrega. Pero como ese amigo juicioso que te mira a lo lejos cuando vas a fumar un cigarrillo escondido, la vibración y alerta de movimiento es un golpe el ego, al que uno primero responde “déjate de vibrar y déjame tranquilo” para terminar en “está bien, iré a barrer o algo así”. 

¿Lo mejor? La autonomía: desde que la porté por primera vez y comenzó este autoengaño deportivo que derivó en autoflagelante crónica, pasaron dos semanas y un poco más. Recién hoy tuve que cargarla de nuevo. No es malo. 

En resumen

Con un precio de salida de $59.990, la OPPO Band es un producto ideal para entrar en esto de las sportsband. Si tienes relojes y te gusta usarlos, quizás este producto no es para tí, sobre todo considerando que en diseño la OPPO Band busca ser funcional sin alumbrarse a sí mismo. 

Ojo: este tipo de wearables viene creciendo a grandes pasos y, si te interesa al menos tu salud en el futuro, seria bueno empezar a conocer la tecnología, al menos para decir “¡Esta bueno ya!” – como dijo un diputado- y decides que es hora de hacer ejercicio. 

Por último, sirve para silenciar al amigo ese que te juzga a lo lejos y decirle, con cifras en mano: “mira, recorrí 2.000 pasos buscando una botillería y quemé tantas calorías. ¿Y tú? ¿Qué hiciste en ese rato además de no fumar? ¿¡Eh?!”.

La OPPO Band viene con un simple manual de uso y un cargador que parece de juguete, pero no lo es.

Especificaciones técnicas

Tamaño: 40,4 x 7,6 x 11,95 mm. Pantalla: 1,1” AMOLED con resolución de 126 x 294 píxeles  Batería de 100 mAh, con una autonomía de más de dos semanas Resistencia al agua de 50 metros  Versión Bluetooth 5.0 Incluye cargador.

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