Ud. no lo haga: las razones detrás del fracaso de Quirky

Crédito: Quirky

Quirky, una de las plataformas más conocidas para conectar a inventores y compañías, ha llegado a su fin. Así lo reveló la misma compañía durante esta semana, declarándose en bancarrota. Sí, a pesar de ser uno de los servicios que prometió cambiar el mundo de la tecnología, y especialmente del emprendimiento. Revisa en esta nota las razones detrás del fracaso de la compañía y qué puede aprender tu negocio de sus errores.

Esta compañía, fundada en 2009, tenía solamente un objetivo inicial: democratizar los inventos. De esta manera, buscaba unir a desarrolladores independientes, con empresas especializadas en el área de sus productos, para que pudieran crearlos de una forma más simple.

Desde sus inicios la empresa contó con todo: fundadores con antecedentes perfectos, una idea que mejoraba un proceso que hasta el minuto era muy difícil y engorroso, buenos inversores (entre ellos, inclusive, General Electric), un directorio perfecto y una comunidad interesada y totalmente comprometida con el proyecto.

Teniendo esto en cuenta, ¿cómo fue que una empresa que invirtió hasta US180M llegó a la bancarrota?

Volar muy cerca del sol

Según varios colaboradores de la compañía, sus ambiciones eran demasiado altas. De acuerdo a un análisis Ben Einstein, diseñador de productos y fundador de la startup BoltVC, la idea de crear hasta 50 productos exitosos al año, era en realidad imposible. Esto llevó a que la empresa pasara entre grandes ideas a un modelo de negocios completamente quebrado en poco tiempo.

Falta de reiteración

Quirky en sí, como compañía, estaba basada en la velocidad. Es decir, revisar miles de ideas todos los días, elegir las mejores, lograr rápidamente la producción de inventos y lanzarlos al mercado lo antes posible. Sin embargo, las empresas estables suelen enfocarse en un producto, entender a sus consumidores con éste y mejorar su siguiente producción en base a estos resultados.

Pero la empresa no seguía este modelo, y no repetía su oferta. Por lo que los equipos no podían mejorar de generación en generación, y la startup tampoco podía ir aprendiendo lentamente de su mercado. Un estilo de trabajo que sonaba interesante en un comienzo, pero que -al parecer- siempre estuvo destinado al fracaso.

Confusión como imagen de marca

Finalmente, uno de los mayores errores de Quirky fue una falta de foco entre sus productos. Al ver su portafolio, muchos usuarios solamente tenían una respuesta clara: confusión. Muchos no entendían cuál era el objetivo de la empresa, cuáles eran sus valores, y en el fondo, como clientes no entendían la importancia de quién creaba el producto, sino que buscan una buena experiencia el usarlo.

Por el contrario, de tener una empresa más pequeña, con menos trabajadores y enfocada en crear solamente productos con alta aceptación de los clientes, Quirky sí podría haber sido un éxito. Lamentablemente este ya no va a ser el caso de este compañía, pero al menos tú puedes aprender de ella para no cometer los mismos errores en tu negocio.

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