Una “breve” historia del viejo y querido Internet Explorer

Testigo de los historiales de búsqueda más vergonzosos en la historia, el que Internet Explorer llegue a su fin significa despedir, el 15 de junio de 2022, a un software que escribió la historia de la primera era de Internet, y que pasó del dominio absoluto a una completa irrelevancia.

Fue el explorador que conoció a Metacrawler, Altavista, Yahoo y Google. Internet Explorer tiene fecha de expiración y eso nos afecta. Pieza clave en el desarrollo de internet desde sus inicios, nació de los desechos de un software anterior, pionero en la navegación de la world wide web y pieza clave en la primera carrera de los browsers.

La previa

En 1990, el padre del Internet, Sir Timothy John Berners-Lee, que trabajaba en la Organización Europea para la Investigación Nuclear -CERN-, desarrolló un sistema de traspaso de datos para la naciente Internet, dando vida a WorldWideWeb considerado por algunos como el primer explorador oficial.

En paralelo empiezan a aparecer otros proyectos. Uno de los más importantes es ViolaWWW, que se lanzó en 1991 y se le suele reconocer como el que abrió el sistema al mundo, en parte porque fue desarrollado en la más taquillera eXperimental Computer Facility de la Universidad de Berkeley, en California.

Pero sería en el National Center for Supercomputing Applications de la Universidad de Illinois donde el entonces ingeniero en software Marc Andreessen, inspirado en ViolaWWW, da vida junto a su equipo a Mosaic, el explorador que implementó de mejor forma el contenido multimedia en las ventanas, en forma de texto o gráfica, lo que le significó ser el explorador oficial de una serie de softwares de protocolos de transferencia de datos y obtener mucha popularidad.

Mosaic, el abuelo de los exploradores

Andreessen, ya titulado, viaja a Berkeley y se reúne con Jim Clark, fundador de Silicon Graphics que acababa de cerrar su capítulo con dicha empresa. Marc le expresa a Jim su noción de que Mosaic podía ser un éxito a nivel comercial y juntos dan vida a Netscape Navigator, el browser que dominará por lejos esa primera época de la navegación por internet borrando a su predecesores, incluyendo a Mosaic, proyecto que es descontinuado en 1997

Antes de eso, en 1995, el neurocientífico computacional Thomas Reardon, entonces programador computacional en Microsoft, y utilizando como inspiración el código del ahora llamado Spyglass Mosaic -que posteriormente sería licenciado por la empresa-, se encarga del proyecto que daría vida a Internet Explorer 1.

Los inicios

Fueron entre seis y siete personas las que desarrollaron el código que dio vida a Microsoft Internet Explorer, primera iteración del popular software que en 1995 pretendía quitarle humildemente algo de mercado al pulento Netscape, dominador absoluto de la incipiente carrera de los browsers.

Muy similar a Mosaic, el primer Explorer no llegó junto a Windows 95, sino que fue lanzado poco después como parte del Internet Jumpstart Kit, un pack extra de softwares con la promesa de conocer internet de una nueva forma.

MSN. Siempre ahí, dando jugo.

Limitado en muchos aspectos, y con el desarrollo de software avanzado cada día más rápido, meses después llega el Internet Explorer 2.0, que empieza a estrenar conceptos computacionales como cookies, javascript y newsgroups, además de ser el primero en ser usado tanto en PC como en Macintosh.

Un año después, en agosto de 1996, nace la versión 3 del programa, el primero que alcanza el estándar del aún dominador Netscape, popularizando el nombre y el nuevo logo de Internet Explorer: la clásica E azul.

También marcaría el primer enfrentamiento entre Microsoft y la autoridad. Cuando el gigante decide sumar el I.E.3 al paquete de Windows, el acuerdo de licencia con Spyglass Mosaic le permite pagar el mínimo -y no una fracción de la venta-, pues no generaba ventas como software independiente, lo que alertó a los dueños del software original.

¿Que hicieron? Amenazaron con pedir una auditoría a Microsoft, empresa que para evitarse problemas, paga 8 millones de dólares y cierra el episodio.

La primera guerra

Tras la fiesta de lanzamiento de internet Explorer 4, la empresa construyó una E enorme, la que apareció al otro día en el patio de las oficinas de Netscape, con un mensaje que decía: “Desde el equipo de IE…Los queremos”.

Ni cortos ni perezosos, el staff local botó la letra y colocó a su dinosaurio arriba, con un cartel que rezaba “Netscape 72, Microsoft 18”, en referencia a la distribución del mercado de los browser en 1997.

[Giant picture of Mozilla standing on IE logo]
La primera guerra de los browsers. Todo muy divertido

Poco duraría la talla. Como la cuarta iteración de IE vino como el explorador por defecto de Windows en buena parte de sus versiones -forzando a los competidores a descargar e instalar su software-, el número de usuarios se masificó de manera dramática, moviendo la balanza del mercado hacia su lado gracias una movida que le costó muy caro: una demanda por prácticas monopólicas.

Microsoft vs. the Estado

Aunque los veían investigando hace rato, recién en 1998 comenzó oficialmente el juicio que llevó a cabo el Departamento de Justicia de EE.UU. en contra de Microsoft por “frustar ilegalmente a la competencia para proteger y extender su monopolio de software”, al que sumaría la violación de un acuerdo de 1994 -ante un investigación de la Comisión Federal de Comercio- en la que se comprometía a que no asociaría ningún producto a la venta del sistema Windows, cosa que no hizo.

La demanda expuso completamente a la empresa de Bill Gates. Mientras el multimillonario fue muy criticado por su actitud en las deposiciones, el juicio reveló conversaciones donde se hablaba literalmente de ahogar a la competencia, que en ese segundo seguía siendo Netscape.

Y aunque en el lado digital la empresa seguía su crecimiento exponencial y lanzaba las versiones 5 y 6 de su Internet Explorer, Microsoft enfrenta una delicada situación en el aspecto legal: en 2001 la Corte determinó que Microsoft debía separarse en dos empresas, tras ser declarados culpables de prácticas antimonopólicas.

Pero se apeló y, con el paso del tiempo, llegaron a un acuerdo en el que Microsoft se comprometió a permitir la instalación de software de otras empresas en su hardware, castigo menor considerando que, en esta pasada y con la posición dominante, Internet Explorer ya era el amo y señor de la red.

¿Y Netscape? Tras ir liderando la carrera con un 54,38% de los usuarios en 1998, tres años después, cuando se acabó el juicio, Internet Explorer la pulverizó, alcanzado 87% del mercado ante los exiguos 9% de Netscape.

Así de categórico. Fuente: Visualcapitalist.com

La calma

Tras anunciar que el IE6 sería el último explorador en ser lanzado de manera independiente al sistema operativo Windows, la empresa desarrolla una serie de paquetes de seguridad que buscaban actualizar el explorador ante la creciente amenaza del cibercrimen y virus, los que le generaron más dolores de cabeza que cualquier otra cosa.

Lo cierto es que con el dominio del mercado instalado, los cerebros de Microsoft estaban enfocados en renovar todo su software Windows, y donde había planes para el viejo Internet Explorer.

Estos se revelarían recién el año 2006, cinco años después de su antepasado, con el lanzamiento de Internet Explorer 7, el que para muchos es el gran salto que dió esta herramienta en términos de innovación.

Con un nuevo look, nuevas funcionalidades y mejor seguridad, el IE7 apareció justo cuando el mercado de los browsers empezaba a mostrar signos de vida alternativa. Dos años antes se lanzaba el irreverente Firefox 2.0, mientras Safari asomaba su humanidad, representando el 10% y el 2% del mercado, respectivamente, ante el todavía dominante 84% de IE en 2006.

La segunda guerra

Mientras Microsoft seguía ensimismado en su éxito, Netscape decide abrir su código en modo open source, en una apuesta que le permite al proyecto seguir viviendo ante la reticencia de AOL, sus nuevos dueños.

Así nace Mozilla Foundation, proyecto que además de continuar el espíritu de Netscape, busca desarrollar un software abierto, el que lleva bajo el nombre de Mozilla Firefox.

Todo mientras la industria se apegaba a los nuevas reglas de compatibilidad entre hardware y software y en general el crecimiento del valor de los estándares generalizados por sobre la exclusividad.

De esa forma, mientras IE empieza a caer en popularidad, nombres como Firefox, Chrome, Safari y Opera empiezan a ser una opción válida ante el dominante Explorer, que a los problemas de seguridad de su versión 2006 -y que nunca pudo sacarse de encima- se le sumaron críticas sobre privacidad y, en general, ser la cara visible del malvado gigante corporativo.

Así, y en 4 años – una eternidad en términos tecnológicos-, IE bajó de 84 al 51% el año 2010, mientras Firefox, Chrome -lanzado el 2008 por Google-, Safari y Opera acumulaban 30%, 10%, 4% y 2% del mercado de los exploradores. El primer hito en esta caída de IE sería dado por StarCounter: a finales de 2009, Firefox 3.5 superaba a IE7 como el explorador individual más popular del mundo -no sumando versiones anteriores- , marcando el inicio del fin de Internet Explorer.

En verde, Chrome. Adivine que es lo azul.

Chrome para quedarse

Con Chrome instalado y el mundo abriéndose a la posibilidad de navegar a través del smartphone, Windows empieza a remover su gallinero replanteando los focos de su software para el mundo que se avecina.

Y mientras los fabricantes de smartphones- junto a Google-, empiezan a tomarse la agenda tecnológica, se lanzan nuevas versiones de Internet Explorer, ahora con mayor compatibilidad con los diversos dispositivos que empiezan a aparecer en el horizonte.

Y aunque por algún momento el proyecto Internet Explorer pareció mantener el poder, el aumento del consumo de datos a través de dispositivos móviles empezó a mover la balanza hacia la opción multiplataforma, lo que Windows nunca pudo hacer despegar tras el fracaso de Windows Phone.

Esto consolidad el fin de Internet Explorer. Y aunque le siguieron las versiones 8, 9 y 10, ya el año 2015 Windows comienza a mostrar en sociedad a Microsoft Edge, el mismo que, hace unos días, fue oficializado como el explorador que reemplazará a Edge.

¿Y el viejo IE? Según StatCounter, hasta la fecha, se mantiene con 0,71% del mercado de browsers, que lidera Chrome(64%), Safari (18%) y Firefox (3,5%)

IE ni en las cómicas…

Adiós vaquero.

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