Vampiro dictador: otros chupasangres raros del cine y la televisión

“El Conde” se llamará la cinta de Pablo Larraín que reversiona la figura de Augusto Pinochet como un vampiro. Esto lo suma a un largo listado de personajes que lideran estos 9 que destacamos acá.

Aunque la sombra de Pinochet parece no desvanecerse nunca de este país, Pablo Larraín decidió revisar la historia reciente local y sumarle un elemento mítico para transformar al dictador en un vampíro.

De esta forma Chile y el dictador se suman a una larga lista de historias en el cine y la televisión que se alejaron del cuento tradicional y le dieron su propio giro al mito europeo. Hay para niños y adultos, para reír y emocionarse, clásicos y algunos algo olvidables, aunque los primeros son, sin lugar a dudas, uno de los más especiales.

Vampiros sensuales: The Hunger (1983)

Bowie. Bauhaus. Deneuve. Susan Sarandon. Con estos cuatro sexys y enormes nombres propios participando de este filme dirigido por el finado Tony Scott, “The Hunger” se estrenó con críticas diversas, aunque con el paso del tiempo se transformó en un clásico, sobre todo para la subcultura gótica. 

Es fácil entender porqué. La historia de Miriam Blaylock (Catherine Deneuve), vampira nacida en el antiguo Egipto, y su pareja de turno, el cellista John (David Bowie), que entre sensuales atuendos y fiestas dark deciden sumar a la gerontóloga Sarah Roberts (Sarandon) a la relación, se va desarrollando con mucho foco en la forma gracias al efectista trabajo de Scott y la apasionada violencia que los dos vampiros van dejando en su camino. Si a eso sumamos la música de la banda de Peter Murphy, la combinación es peak de sensualidad gótica chupasangre. 

Vampiro para niños de ayer: Conde Pátula (1988)

Creado por Thames Television para Nickelodeon, el británico Conde Pátula nació como un spinof de “Danger Mouse” con un giro humorístico: durante el ritual de resurrección la enorme Nana confunde sangre de ala de murciélago por ketchup. ¿Resultado? Un Drác…perdón,  Pátula vegetariano, simpático y una ofensa para la larga tradición de terribles Condes Pátulas, sobre todo para Igor, el fiel mayordomo. 

Esa fue la irrisoria premisa de estos dibujos animados que se estrenaron en 1990 en Chile, y donde el titular Pátula busca fama y fortuna en el entretenimiento. Y aunque es la tierna gallina Nana la favorita de todos, gracias a su inocencia y capacidad de derribar puertas y muros del castillo, la serie en general sacaba risas gracias al contrapunto entre el humor y el terror, sobre todo gracias al Doctor Von Patoven, versión alada del clásico Van Helsing que, pese a la dura realidad, insiste que el inofensivo Conde Pátula es una amenaza.

Vampiro mecánico: Cronos (1993)

Fiel a una carrera llena de subversiones al horror y la fantasía, el debut del mexicano Guillermo del Toro lo lanzó de inmediato al estrellato gracias a esta historia donde el mito del vampiro se explica con un escarabajo mecánico que se aferra a Jesús Gris (Federico Lupi) un anticuario que rápidamente descubre que su vigor sexual, vitalidad y juventud vuelven a su cuerpo, además de sentir un impulsivo deseo de beber sangre. 

Repitiendo el manual del vampiro pero alterando el origen, Del Toro entregó en “Cronos” uno de los capítulos más aplaudidos del cine de género latinoamericano. Además de dar a conocer al inmortal Ron Perlman y demostrar que su ingenio tendría larga data en el cine, el vampiresco personaje de Lupi reflejó un lado más humano del mítico ser, al nivel de casi-morir muchas veces, resistirse a la tentación y en un final algo abierto, arriesgarse a terminar para siempre con la maldición transilvana vía México. 

Vampiros rusos: Night watch (2004)

Una milenaria lucha entre la luz y la oscuridad ocurre en la Tierra, cuyos representantes son los antiguos magos, hechiceros y seres sobrenaturales de antaño. Y pese a que una tregua alcanzada cientos de años atrás mantiene a los oscuros a raya, algunos chupasangre suelen irse de fiesta y matar seres humanos. Ahí entra la guardia nocturna, seres de luz que vigilan la noche, y la guardia diaria, seres nocturnos que vigilan el día, manteniendo una paz que un elegido promete romper durante la época moderna en Moscú. 

Así fueron interpretados los vampiros en la cultura popular rusa: primero en la novela “Night Watch” y después en la homónima cinta dirigida por Timur Bekmambetov, la que voló la cabeza a varios fanáticos de la fantasía gracias a efectos especiales asombrosos y escenas de acción incluso imitadas en Batman.

Niña vampiro: Let the right one in (2008)

Considerada como un romance infantil de horror, el filme sueco “Let the right one in” fue una de las grandes sorpresas en diversos festivales de cine europeos y de cine fantástico el año de su estreno. Dirigida por Tomas Alfredson -de la saga Millenium-, el filme se basa en la novela homónima donde una niña vampira hace amistad con un joven que sufre de bullying en el colegio.

Todo muy tierno hasta que la trama revela cómo sobrevive la chica: primero, gracias a su compañero adulto que le provee de sangre asesinando inocentes, y después al defender a su nuevo amigo de los bravucones que lo golpean. Eso, más el invernal y nevado fondo y el drama de tener cientos de miles de años pero lucir como una niña de 8, transformaron a este film en una de las mejores historias modernas de vampiros según el capo Roger Ebert. 

Vampiro para niños de hoy: Adventure Time (2010)

Aunque la popular serie animada de Pendleton Ward gira en torno a Finn el humano y Jake el perro, desde su debut en el quinto episodio de la primera temporada de “Hora de aventuras”,  Marcelina la Reina Vampira se transformó en una de sus favoritas de niños y adultos.

¿Por qué? Aunque partió siendo traviesa y casi villana, el personaje evolucionó hasta transformarse en la amiga rockera de los protagonistas, aunque con un código de comportamiento algo distinto. Según ella a causa de tener más de mil años pues “dice no ser mala, sino que perdió el registro de su código moral”.

A eso sumó ser parte de una serie objetivamente liberal pues se lleva el honor de ser uno de los primeros personajes animados abiertamente LGBTIQ+.

Vampiros decentes: Only lovers left alive (2013)

Viviendo a medio mundo de distancia y alimentándose de sangre suministrada por ayudantes, sin necesidad de matar a nadie, Adam y Eve -Tom Hiddleston y Tilda Swinton- representan a dos vampiros enamorados cuya vida ha girado en torno al arte y la música. 

Depresivo el primero y esperanzada la segunda, ambos disfrutan su inmortalidad a su manera hasta que una urgencia obliga a Eva a viajar desde Tangiers a Detroit, donde vive Adam, movida que altera los planes de la pareja para mantenerse en el anonimato y vivir sin cometer crímenes. Así avanza la historia, llena de referencias culturales que reflejan, en forma y fondo, la idea del director Jim Jarmush a la hora de plasmar la eternidad en este aplaudido film. 

Vampiros desenchufados: What we do in the shadows (2014)

Inspirados en clásicos como “Entrevista con un vampiro” y “Bram Stoker’s Drácula”, Taika Waititi y Jermaine Clement decidieron tomar el concepto y actualizarlo con humor en su natal Wellington, interpretando a dos de cuatro vampiros que pasan sus días viviendo en el mundo moderno.

En tono de documental falso, el éxito de “What we do in the shadows” terminó generando una completa saga audiovisual, con un show televisivo que va en su cuarta temporada y el spinof, “Wellington Paranormal”, ambos entregando humor y absurdo al concepto clásico de los vampiros y lo sobrenatural. 

Y aunque la serie expande el concepto a Nueva Jersey con otros actores y un humor algo más tradicional, sobre todo después de sus dos primeras temporadas, es la cinta la que innovó con estos vampiros clásicos viviendo en un mundo que no entienden pero que aceptan. 

Vampiro carretero: Preacher (2016)

Parte de un grupo de personajes que destaca por su violenta particularidad, Proinsias Cassidy, vampiro irlandés interpretado por Joseph Gilgun en “Preacher”, es lejos uno de los más condenados del listado, no por su condición de chupasangre sino por sus propios vicios y una vida llena de traumas.

Ex soldado irlandés, tras la muerte de su amigo decide desertar al ejército independentista. Es en ese momento cuando un vampiro lo muerde y lo obliga a huir de su natal Irlanda hacia EE.UU., donde se cruza con el  titular Predicador -ex matón Jesse Custer- y juntos deciden ir en busca de Dios.

Atormentado por el alcohol y las drogas, con Custer Cassidy logra obtener una suerte de meta en la vida demostrando a final de cuentas, y pese al reguero de sangre que deja en su camino, que “no es un hombre malo, sino un tipo que no tiene cuidado, inconsciente y terriblemente débil”. 

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