Es hora de #Maratonear The Umbrella Academy en Netflix

El 22 de junio se estrena la tercera temporada de esta subvalorada serie sobre una familia disfuncional de superhumanos que deben luchan contras sus propios demonios para salvar el mundo.

Basada en el aplaudido comic homónimo creado por Gerard Way y Gabriel Bá, “The Umbrella Academy” se estrenó el año 2019 como uno de los primeros shows de la era del streaming en mostrar superheroes disfuncionales, y quizás el primero en agregar el factor familiar.

Usando actores relativamente desconocidos -salvo Elliot Page y un par más-, los creadores aprovecharon la particular, compleja y vertiginosa historia original para conceptualizar con éxito el complejo mundo de los hermanos Hargreeves, llevándose en la pasada el reconocimiento de muchos especialistas.

Y aunque tuve éxito, la serie fue opacada rápidamente. Primero, por la sangre e ironía que desplegó la so-hot-right-now “The Boys” -debutó 4 meses después en Prime Video-, y segundo, por el alud de producciones que, con o sin capa heroica, se tomaron por asalto el catálogo de las apps de streaming hace tres años.

Lástima. “The Umbrella Academy” tiene varias particularidades que la hacen destacar del montón, ya sea por su cuidado trabajo gráfico de cámaras, una galería de personajes tan atractivos como molestos, y dinámicas que evolucionan casi de manera natural.

Esto gracias al teje maneje que entregan tanto los viajes en el tiempo como las consecuencias de ser el padre negligente de un grupo de peligrosos niños superpoderosos que se transformaron en adultos emocionalmente cojos.

Sinopsis

Solo nos vemos para los matrimonios y funerales. Como todas las familias.

El 1ro de octubre de 1989, de manera simultánea, 43 mujeres en distintas partes del mundo dan a luz a 43 bendiciones sin haber mostrado ningún signo de haber estado embarazadas. Ese es el mundo en el que se desarrolla “The Umbrella Academy”, título que hace referencia a la academia formada por siete de esas guaguas, los protagonistas del show, que fueron reclutados por el misterioso y excéntrico multimillonario Sir Reginald Hargreeves, “El Monóculo”, para salvar al mundo del Apocalipsis.

Con dos temporadas de 10 episodios, cada uno en torno a los 50 minutos de duración, “The Umbrella Academy” es llevada a la televisión por Steve Blackman, guionista y productor en series como “Fargo”, “Altered Carbon” y “Legion”, y Jeremy Slater, productor ejecutivo de “Moon Knight”, combinación de talento que cumplirá tres temporadas entreteniendo, sorprendiendo e impactando de manera bastante pareja.

Esto lo logra gracias a varios elementos, aunque el primero de todos es, ciertamente, el más importante:

Una historia original

Así se ven los personajes originales. El cómic es mas raro aún.

Publicado el año 2007, “The Umbrella Academy: Apocalypse Suite” se ganó un premio Eisner -los Oscar del cómic- como Mejor Serie Limitada. Esto lo hizo gracias a la subversión del concepto popularizado por los X-Men -escuela de mutantes- pero con un giro bizarro, en un mundo donde la Torre Eiffel es en realidad un robot gigante y las conspiraciones existen.

Para mostrar eso, Way y Bá, los creadores del cómic, ampliaron el concepto de superhéroe y además de darle un elemento particularmente fantástico y aleatorio, lo bañaron con dinámicas familiares llenas de cinismo y realidad dura, combinación que al llegar a la televisión genera una risa incómoda y tentadora. Una suerte de sentido del humor mordaz que goza del mal pasar de este particular grupo de hermanos.

Una familia más

Clave en esta dinámica son las distintas personalidades de los hermanos Hargreeves, que aunque denominados con números del 1 al 7, tienen nombre: Luther, Diego, Allison, Klaus, Cinco, Ben y Viktor/Vanya. Como la serie comienza con una reunión familiar por la muerte de Reginald Hargreeves, de a poco nos vamos enterando que, además de llevar varios años sin verse, no se llevan del todo bien.

SPOILER ALERT: Vanya ahora es Viktor.

De ahi se comienza a tejer la historia, destacando rápidamente Vanya/Viktor -Elliot Page, entonces Ellen- la única de los siete que no tiene poderes, y autora de un libro autobiográfico donde narra, con lujo de detalles, el drama de haber crecido en esa particular y famosa familia.

Eso la pone frente a frente al temperamental Diego -David Castañeda-, experto con los cuchillos y con leves habilidades telekinéticas, que cree que la chica no tiene derecho a volver a su casa ni asistir al funeral de su vilipendiado padre.

Más amables son Luther y Allison – Tom Hopper y Emmy Raver-Lampman – : el primero con fuerza sobrehumana y cuerpo de gorila, y la segunda denominada “Rumor” pues con tres simples palabras –Un rumor dice– puede hacer que una persona haga lo que ella quiera.

Allison y Luther, el centro moral y sentimental de los Hargreeves.

A ellos se suma Klaus – Robert Sheehan – atractivo y mordaz drogadicto con el poder/maldición de ver a los muertos, y darles vida por un rato, siendo uno de ellos es su hermano Ben -Justin H. Min-, fallecido durante una misión que desconocemos -en el comic es por luchar contra una robótica Torre Eiffel- y que además de soportar al inestable Klaus acompaña a sus hermanos desde la solitaria inexistencia.

Para el final queda Cinco -Aidan Gallagher-, chico poster del show y factor clave en la trama: con la habilidad de teletransportarse en el tiempo y el espacio, la tirante y cruel relación que lleva con su padre hace que, a los 10 años, el joven decida desafiarlo y demostrarle que puede controlar su poder.

Obviamente falla, y termina viviendo solo durante 45 años en un futuro post apocalíptico donde, además de perder la inocencia y la posibilidad de tener un nombre normal, lo transforma en un adulto de 55 años atrapado en el cuerpo de un niño de 10, con la obligación de reunir a sus hermanos para detener el apocalipsis y/o salvarles la vida.

Cinco, estrella, amo y señor de la mala onda y el cinismo. Muy chistoso. Pololea con un maniquí.

Gran adaptación

Una de las claves para adaptar de buena forma un cómic tiene que ver con el traspaso visual del encuadre fijo a la imagen en movimiento. Esto se hace más desafiante en “The Umbrella Academy”, que en el papel destaca por las formas en que retrata el mundo y los personajes.

En ese sentido, la adaptación televisiva aterriza varios elementos algo pasados para la punta, como el look de Luther y un par de historias personales de algunos protagonistas, pero explota los gráficos, lo que la hace muy atractiva: desde montajes musicales de acción particularmente inspirados hasta el look, forma y fondo de personajes secundarios, todos con algún tipo de contrapunto a lo que suele verse en este tipo de géneros.

Cha-Cha y Hazel. Así se llaman y son muy peligrosos.

Tema aparte es la música: mezclando hits clásicos con covers indie de temas pop de ayer y hoy -el de “Bad Guy” de Billie Eilish es particularmente bueno-, el soundtrack está al nivel de todos esos shows que se jactan de su soundtrack, como “Peaky Blinders”, “The Boys” y la aún desconocida “Yellowjackets”.

Por eso el combo audiovisual de “The Umbrella Academy” suele llenar bastante el paladar del fan mas exigente. Y como mezcla de gran forma la compleja dinámica familiar, el sentido del humor algo oscuro y estas secuencias de acción que ya se quisieran varios shows DC, el producto final refleja el especial cuidado que tuvieron los creadores para dejar claro que estás viendo comedia familiar negra de acción sobrenatural.

La maratón

A diferencia de otros shows de superhéroes, “The Umbrella Academy” funciona mejor como una serie familiar. Sin spoilear mucho, rápidamente nos vamos enterando de pequeños y extraños misterios que rodean a “Los Hargreeves” y que fueron ocultos por el patriarca que es cualquier cosa menos un buen padre.

El real villano de todo esto.

A esos misterios se van sumando los contextuales, de viajes en el tiempo y sus consecuencias, y que van mezclados con las revelaciones sobre la dogmática instrucción de estos siete individuos, siempre en tono algo irónico pero sin dejar nunca de lado el drama real.

Lo mejor de la maratón de “The Umbrella Academy” es que la segunda temporada es superior a la primera en todo eso que la hace espectacular: supernaturalidad al cubo y unos personajes notables que explotan en complejidad y sustancia.

Ben y Klaus. El primero estalla en la segunda temporada. Al Klaus le amamos.

Destacan el cínico, violento y mordaz Cinco -una suerte de Hit Girl de barrio alto-; Klaus, drogadicto amoroso lleno de fantasmas, y “La Encargada”, una elegante villana con profundas convicciones profesionales. Todas caricaturas de una humanidad real, y que con el paso de los episodios va revelando raíces muy profundas.

Esa es la gran gracia de esa serie: aunque despega con monstruos, ciencia ficción explosiva y paranoia conspirativa, se mantiene en el aire gracias a un ensamblaje donde las historias personales ganan en seriedad, emociones y acción.

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